Biografía

Nací en Puerto Rico, crecí en el cine…

mario alegre

Soy hijo de un padre y una madre que se encargaron de que en mi crianza jamás faltaran las películas: él llevándome al cine prácticamente todas las semanas, y ella al videoclub, donde me dejaba con una lista de títulos y me buscaba horas después con una estiba de videocasetes que me llegaba a la nariz. Al igual que otros cinéfilos de mi generación, podría decirse que también soy hijo de George Lucas. Mis primeros héroes de la pantalla grande lo fueron “Luke Skywalker” y “Han Solo”. De no ser por la huella que ellos dejaron en mí a los tres años de edad, usted probablemente no estaría leyendo estas líneas.

Con el tiempo, a esos héroes de la ficción se le fueron sumando los del séptimo arte, aquellos cuyos nombres aparecen en pequeñas letras blancas en los créditos. Filmes como Pulp Fiction, A Clockwork Orange y Schindler’s List me enseñaron durante mi temprana adolescencia que este medio de entretenimiento era capaz de mucho más que simplemente matar el ocio. Mis años universitarios se los dediqué al consumo desmedido de cine, efecto natural de trabajar como empleado de Suncoast Movies, tienda dedicada a la venta de películas. Fue durante este periodo que descubrí a los grandes maestros –Kurosawa, Fellini, Eisenstein, Lynch, Varda, y muchos más-, y la “prometedora” carrera en ingeniería fue sustituida por un bachillerato en comunicaciones con concentración en periodismo. Necesitaba escribir de cine.

Empecé a los 23 años redactando artículos breves para Noctámbulo.com y cubriendo el San Juan Cinemafest para El Nuevo Día. Tras graduarme y casarme, en el 2005 comencé a trabajar para Primera Hora, donde eventualmente me convertí en el crítico de cine del periódico, puesto que ocupé hasta hace poco. En esos 12 años, tuve la oportunidad de reseñar cientos de largometrajes, entrevistar a múltiples cineastas y actores y cubrir festivales, tanto locales como internacionales.

Hoy, esa pasión como crítico de cine tiene su hogar en este portal, que es no solo mío, sino también de todos ustedes. La necesidad de apalabrar las huellas que deja en mí lo que veo en la pantalla –grande o chica– es ahora mayor y más profunda que nunca antes.

Nos vemos en el cine.

Mario Alegre Femenías
Editor en jefe