Las 20 mejores películas del 2020

La falta de blockbusters y la exhibición digital contribuyeron a la visibilidad de los trabajos cinematográficos más excepcionales del año.

El mundo ha estado patas arriba por los pasados meses. En lo que respecta al mundo del entretenimiento, basta observar lo que ha transcurrido en Hollywood para constatar cuánto ha cambiado en tan poco tiempo. Los grandes estudios cerraron la llave y echaron a los exhibidores a su suerte, llevándose prácticamente todas sus mega producciones al 2021 tras demoler el modelo de distribución que ha regido a la industria por décadas, tomando pleno control de cómo sus películas llegarán a nosotros. Nos guste o no, el streaming ha sido coronado rey y actualmente resulta muy difícil estimar cuán breve o extenso sea su reinado. Esta no es la primera crisis que atraviesa el medio, pero ciertamente ha sido la más impactante de la que he sido testigo.

Sin embargo, la historia del séptimo arte ha demostrado en más de una ocasión que el mejor cine suele surgir de estos tiempos difíciles, y el optimista en mí cree -o quisiera creer- que, una vez salgamos de esta pandemia, la gente va a tener más ganas de ir al cine. ¿Cómo se verán estos espacios de aquí a dos años, cuáles podrán sobrevivir hasta entonces y quiénes serán sus dueños? Eso no lo sé, y está prácticamente garantizado que durante este periodo continuará habiendo cambios radicales con resultados buenos y malos. En lo que sí confío es en el poder de la pantalla grande para atraer al público a compartir colectivamente de toda la gama de experiencias que ofrece, tal y como lo hacen los deportes, el teatro y la música. Es de humanos querer reunirse, y no veo el día que pueda volver a sentarme en una sala llena de gente y disfrutar despreocupadamente sin pensar en protocolos de salubridad.

El streaming como tal no es inherentemente malo. Como cualquier tecnología, todo depende de cómo se utilice. Podrá ser el mayor enemigo de los teatros, pero puede ser un aliado de nosotros, los espectadores. Gracias a las plataformas digitales, el cine no nos abandonó en ningún momento a lo largo de estos nueve meses que hemos pasado más tiempo encerrados en nuestros hogares. Este año pude asistir al Festival de Cine de Nueva York sin salir de mi casa, pagando mis taquillas virtuales y viendo grandes largometrajes que no se estarían exhibiendo en más ningún lado. Tan pronto como el mes próximo, “asistiré” al Festival de Sundance sin tener que sacrificar el clima caribeño por el crudo invierno. Y mientras los estudios jugaban en Wall Street con sus queridísimos blockbusters y su “Infinity Gaunlet” de propiedad intelectual, las buenas películas continuaron llegando mensualmente, a veces con tantas para ver que resultaba difícil pescarlas en el océano de apps -para los cuales todo es “contenido”, palabra que detesto para referirse al arte del cine y la televisión- que no siempre son los mejores destacando sus joyas.

Contrario a años anteriores, la mayoría de los filmes que enumero a continuación ya están disponibles para verse en los hogares. La falta de blockbusters y la amplitud de la distribución digital contribuyeron a la visibilidad de los trabajos cinematográficos más excepcionales de un año que produjo una tremenda cosecha. Tanto así, que ¿por qué limitarla a solo diez? Por primera vez en los más de 15 años que llevo siendo crítico de cine, he decidido elevar el número de filmes que quiero celebrar en este tradicional ejercicio. Le invito a ignorar las posiciones que ocupan y concentrarse en las palabras que les dedico, y si al menos logro que descubra una nueva película favorita, esta lista habrá cumplido su propósito.


20. La Llorona

El cineasta guatemalteco Jayro Bustamante recurre al género del horror metafóricamente para contextualizar una historia acerca de los verdaderos monstruos que rondan por el mundo. Su relato no es exclusivo de su patria, sino de un sinnúmero de países que han vivido en carne propia la barbarie cometida por sus gobernantes en el exterminio de una población. Inspirada en la leyenda original, aquí el llanto de la Llorona no persigue los sustos fáciles, sino hacernos testigos de la agonía a medida que descubrimos el destino de sus amados hijos. Expertamente construida y con una atmósfera estremecedora, la película es un trágico triunfo. (Disponible en Shudder)

19. We are Little Zombies

El debut directoral de Makoto Nagahisa fácilmente sobresale como la propuesta más imaginativa del 2020 al combinar la estética de los 8-Bit JRPG con las sensibilidades cinematográficas de su compatriota, Nobuhiko Obayashi (el director del clásico House, a quién perdimos este pasado año), para contar un “coming of age story” acerca de cuatro niños unidos por las respectivas pérdidas de sus padres. Para ser un largometraje tan enfocado en la muerte, no hay una sola secuencia que no se sienta viva gracias a la llamativa puesta en escena que hace un uso fabuloso del estilo de los videojuegos de antaño para encaminar a sus protagonistas en una aventura de descubrimiento interno que no podría ser más inherentemente japonesa. (Disponible en VOD)

18. Ya no estoy aquí

La segunda película del director mexicano Fernando Frías es, al unísono, una hermosa celebración de una subcultura y un lamento de cómo esta se suma a las víctimas de la incesante guerra por el control del narcotráfico que ha sacudido a tantos territorios de México, vista a través de la taciturna mirada de un adolescente. “Ulises”, interpretado estupendamente por Juan Daniel García Treviño, es un apasionado amante de la cumbia. Cuando la baila junto a sus amigos, no existe nada más en su entorno, incluyendo las gangas que a diario se matan entre sí a su alrededor, las mismas que lo obligan a abandonar su ciudad natal de Monterrey y huir a Estados Unidos. A través de esta dura condena contra el gobierno de Felipe Calderón, observamos la pérdida de identidad de un pobre muchacho que se queda bailando solo y sin país.(Disponible en Netflix)

17. Bacurau

De Brasil nos llegó esta fascinante mezcla de géneros -a cargo de Kleber Mendonça Filho y Juliano Dornelles- que toma prestado desde los spaghetti westerns hasta la ciencia ficción y el realismo mágico, para sumergirnos en una desquiciada batalla social que gira en torno a una comunidad marginada, tanto así, que su nombre ya no figura en Google Earth. Olvidada por el gobierno e invadida por fuerzas extranjeras, la lucha por supervivencia del poblado de Bacurau es reflejo de la que se da en tantos lados en los que hemos visto cómo los movimientos colectivos se dan a respetar defendiendo su identidad e ideologías de aquellos poderes que preferirían, literalmente, borrarlos del mapa. Súmele a esto las actuaciones de Udo Kier y Sonia Braga, y no había manera de dejarla fuera de esta lista. (Disponible en The Criterion Channel)

16. The Nest

El más reciente largometraje de Sean Durkin (Martha, Marcy, May, Marlene) se desarrolla en una mansión embrujada, pero sin el más mínimo rastro de espectros ni apariciones extrañas. El único “fantasma” que vemos es el del matrimonio interpretado magistralmente por Carrie Coon y Jude Law mientras los vemos sucumbir ante un prolongado proceso de muerte suscitado por la más reciente mudanza de este y sus hijos a Inglaterra, impulsada por la ambición del marido. Coon lleva par de años siendo una de las mejores actrices contemporáneas, y sinceramente no sé qué más va a tener que hacer para que reciba su merecido reconocimiento, pero aquí nos ofrece uno de sus mejores trabajos en un soberbio drama doméstico cocinado a fuego muy, muy lento, pero no menos intenso. (Disponible en VOD)

15. I’m Thinking of Ending Things

Charlie Kaufman volvió a invitarnos a ser partícipes de su perpetua crisis existencial -así como de su aparente incapacidad de conectar emocionalmente con el sexo opuesto- con su nuevo rompecabezas cerebral que, en realidad, no pedía ser resuelto. Su adaptación de la novela homónima de Iain Reid es uno de los libretos más singulares del 2020, pero lo que lo verdaderamente lo eleva es el elenco que le da vida en pantalla, particularmente Jessie Buckley como la mujer (o, mejor dicho, la idea de ella) que no encuentra cómo acabar con su relación. Hubo otro estreno este año que nos pidió “sentirlo, no entenderlo”, pero para mí este fue mucho más digno de esa solicitud. (Disponible en Netflix).

14. Time

En apenas 81 minutos, la directora Garret Bradley resume 21 años sin que perdamos el sentido de peso de todo ese tiempo. Su maravilloso documental se centra en Fox Rich, la madre de cinco varones que lleva más de dos décadas luchando por la excarcelación de su marido. Bradley utiliza vídeos caseros de Rich -grabados durante este extenso periodo- y material nuevo para reunir a una familia que ha pasado más tiempo separada que unida. Más allá de ser una condena contra el sistema carcelario estadounidense y cómo este es más severo con las llamadas “minorías”, el filme es un precioso testamento acerca del amor profundo e incondicional. (Disponible en Amazon Prime Video)

13. Dick Johnson is Dead

Al ver a su padre comenzar a presentar síntomas de Alzheimer -la misma enfermedad que le robó a su madre-, la documentalista Kirsten Johnson tomó su cámara y empezó a grabarlo. El resultado de todas esas horas que filmó con él -compartiendo anécdotas o recreando escenas de otras posibles muertes que pudo tener, a través del retorcido sentido del humor que padre e hija comparten- lo vemos conmovedoramente expuesto en este extraordinario documental que celebra la vida del carismático médico Dick Johnson a la vez que constata el poder del medio para alcanzar, de alguna manera, la inmortalidad. (Disponible en Netflix)

12. The Assistant

El nombre Harvey Weinsten jamás se pronuncia, pero su repugnante presencia igual se manifiesta en los rincones de este excelente largometraje de la directora Kitty Green, una versión moderna del clásico de Chantal Akerman Jeanne Dielman, 23 Commerce Quay, 1080 Brussels, que trasplanta el día a día de una mujer de Bruselas a una oficina de producción de cine. Lo hombres son igual de asquerosos en ambos, y no solo el que hace clara referencia al convicto violador, sino todos aquellos que son cómplices y que viabilizan el ambiente hostil que les propicia un hábitat en el que puedan existir. Mención aparte merece Julia Garner en el papel protagónico, quien no será dignamente nominada al Oscar por su admirable actuación. (Disponible en Hulu)

11. Mank

En su trabajo más cinematográficamente formal desde The Curious Case of Benjamin Button, David Fincher realiza un cautivante estudio de personaje acerca de un artista en busca de redención tras años de complicidad dentro de un sistema inmoral y corrupto. O sea, Hollywood. Con Mank, el renombrado cineasta aspira a tender un puente entre el pasado y el presente de la llamada “Meca del cine” -partiendo de una de sus obras más perennes, al basar su argumento alrededor de la redacción del libreto de Citizen Kane– a modo de constatar que su naturaleza siempre ha sido la misma. Un triunfo técnico en todos los sentidos que se queda tan solo un poquito corta de alcanzar la grandeza. (Disponible en Netflix)

10. Another Round

No debe ser casualidad que la última gran película de Thomas Vinterberg, The Hunt (2012), también fue protagonizada por Mads Mikkelsen. El cofundador del movimiento Dogma 95 y su compatriota, el actorazo danés, se reúnen en esta patética tragicomedia acerca de un cuarteto de amigos que recurren al consumo de alcohol para probar una absurda teoría. Su experimento produce resultados positivos a corto plazo y tiene consecuencias dramáticas a largo plazo, sacando a la superficie tanto resentimientos como deseos reprimidos expulsados tras años de supresión y resignación. ¡Pero esto no es un dramón! Vinterberg se rehúsa a juzgar a sus personajes y deja en nosotros esa decisión. Mikkelsen está sensacional, y su performance en los últimos cinco minutos -además de ser el mejor final de cualquier filme del 2020- merece todos los premios del mundo por sí sola.  (Disponible en VOD).

9. Minari

La especificidad de esta bella cinta semiautobiográfica del director Lee Isaac Chung es -paradójicamente- lo que la hace tan universal. Basada en su experiencia como un inmigrante surcoreano que se mudó de niño a Estados Unidos durante la década del 80, la historia se centra en una familia tratando de mantenerse a flote y forjar su propio futuro persiguiendo el quimérico sueño americano. La realidad, como sabemos, no podría ser menos fantasiosa, pero Minari no se permite caer en la miseria. Todo lo contrario. Es un impecable trabajo lleno de ternura y calor humano con el que resulta sumamente fácil sentir empatía, independientemente del personaje con el que nos identifiquemos, desde el padre -encarnado por Steven Yeun- hasta la madre (Han Ye-ri) y abuela (Youn Yuh-jung), quienes sobresalen como tres de las mejores actuaciones que vi en estos pasados 12 meses. Absolutamente maravillosa. (Estrena en febrero 2021)

8. First Cow

En papel, la más reciente película de Kelly Reichardt no podría ser menos atractiva: dos hombres tratan de echar adelante su negocio vendiendo buñuelos producidos con la leche robada de una vaca. Sin embargo, la directora estadounidense ha probado una y otra vez que es una maestra a la hora de producir obras extraordinarias de las premisas más ordinarias. John Magaro y Orion Lee nos obsequian un dúo de formidables actuaciones como la pareja de ilusos empresarios que reciben una dura lección capitalista cuando los estadounidenses aún andaban explorando la frontera occidental. Esta prima lejana de McCabe & Mrs. Miller es un inmenso tesoro y lo mejor que ha hecho Reichardt desde su obra maestra, Meek’s Cutoff. (Disponible en Showtime)

7. Never Rarely Sometimes Always

A veces basta con una sola escena para elevar un filme, y esos es justo lo que logra la directora Eliza Hittman con este íntimo drama acerca de una joven estadounidense que queda embarazada y se ve forzada a trasladarse de un estado a otro para poder tener un aborto. Sin necesidad de verbalizar las obvias críticas que lanza contra una nación cada vez más ultraconservadora y -por ende- hostil hacia las mujeres, Hittman deja que una extensa toma centrada en el rostro de su brillante protagonista, Sidney Flanagan, sea la que de voz a toda la injusticia y maltrato al que tantas como ellas son sometidas a diario. Un cuestionario se convierte en confesionario en el que los silencios y las pausas dicen más que las parcas respuestas.  (Disponible en HBO Max)

5. Nomadland

Con su tercer largometraje, Chloé Zhao se consagra como una de las primerísimas directoras contemporáneas al continuar refinando su singular voz fílmica con el humanismo que ha caracterizado su pequeña -pero no menos impresionante- filmografía. La cineasta centra su mirada, una vez más, en las comunidades marginadas de Estados Unidos a través de la magnífica actuación de Frances McDormand como una mujer que lo perdió todo tras la gran recesión de la década pasada. Obligada a cambiar de trabajo cada dos o tres meses y a mantenerse en constante movimiento mediante su casa rodante, la mujer de sesenta y pico de años recorre paisajes desiertos -espléndidamente filmados- sin permitirse sembrar raíces en ningún lugar. Zhao plasma en pantalla un atinado retrato de la profunda desigualdad económica y los mayúsculos fracasos de la nación “más rica del mundo” en donde la brecha entre los que tienen poco y tienen mucho cada vez se hace más ancha. (Estrena en febrero 2021)

5. Collective

Una de las experiencias más cautivantes -e iracundas- que tuve este año fue a través de este fantástico documental dirigido por Alexander Nanau que nos recuerda cómo los grandes intereses se enriquecen a costa de la salud de las personas. El filme se centra en la investigación periodística de un diario deportivo de Rumania (sí, un diario deportivo) que destapó un esquema de corrupción gubernamental que potencialmente le ha costado la vida a miles de personas al colocar en posiciones de poder dentro del Ministerio de Salud a personas sin la capacidad ni el conocimiento para ocupar esos puestos. Cualquier semejanza con nuestra realidad puertorriqueña no es casualidad, lo cual explica la indignación que sentí al verlo. Al unísono, un argumento a favor de la prensa libre y un sistema de salud universal. (Disponible en VOD)

4. La casa lobo

Los cuentos de los hermanos Grimm se confunden con los horrores de la vida real en esta estremecedora obra maestra dirigida por Cristobal León y Joaquín Cociña. Objetos, animales y personas se manifiestan ante nuestros ojos a través del más formidable uso de la animación stop-motion que he visto, y que no fueron hechas en miniaturas -como tradicionalmente se hacen- sino en cuartos tamaño real meticulosamente retratados a 24 recuadros por minuto. La espantosa pesadilla cuenta la historia de una niña que corre hacia el bosque, se encuentra con un lobo y halla refugio en una vieja casa destartalada, pero esta se torna más macabra cuando conocemos la verdadera historia de la Colonia Dignidad, la pequeña comuna fundada por un nazi pedófilo al que el gobierno de Augusto Pinochet le permitió cometer barbaridades en Chile durante su régimen totalitario. León y Cociña parecerían preguntar qué tipo de cuento de hadas podría salir de la mente de semejante monstruo. La respuesta es la película animada más perturbadora que jamás se ha hecho. (Disponible en VOD)

3. Wolfwalkers

La antítesis del filme anterior se encuentra en esta absoluta maravilla hecha mayormente a mano. El medio animado no veía una película tan hermosa y visualmente impactante como esta desde el estreno de The Tale of the Princess Kaguya. El afecto por esta técnica de animación tradicional es palpable en cada recuadro, tanto así, que los directores Tomm Moore y Ross Stewart optaron por no remover los dibujos originales de los lápices de carbón tras la aplicación de los colores. La inusual decisión engalana al filme con una cualidad rústica que inmediatamente lo distingue, a la vez que lo eleva muy por encima de la mayoría de las producciones digitales que acostumbran a perseguir la nitidez y que a veces parecen hechas por la misma computadora. Aquí, los bocetos iniciales se despliegan con orgullo como huellas del fantástico trabajo del equipo de artistas, al mismo tiempo que sirven para evidenciar la evolución que atraviesa su sublime propuesta estética en la que expresan magia y folclor con cada trazo.  (Disponible en Apple TV+)

2. Bloody Nose, Empty Pockets

El cine del 2020 no se pone más auténtico que este fascinante híbrido entre la realidad y la ficción, una singular propuesta a cargo de los hermanos Turner y Bill Ross en la que se nos invita a darnos par de tragos con una docena de extraños durante la última noche que las puertas de una barra de Las Vegas estarán abiertas. ¿Y quién no quisiera darse una buena borrachera luego de estos meses? No hay trama, artificios ni tampoco una aparente estructura narrativa. Los camarógrafos se divisan fácilmente en los reflejos de los espejos sin que parezcan ser errores por parte de la producción. Los aires de improvisación jamás se despejan mientras observamos a los clientes entrar y salir del establecimiento y conversar entre ellos de temas cotidianos que van desde la política y el clima hasta los cuestionamientos existenciales que se exacerban a medida que sube el nivel de alcohol en la sangre. Pero ¿qué es esto? ¿Documental o ficción? La pregunta se mantuvo presente hasta que dejó de importarme (eventualmente lo averigüé) y me dejé llevar por cuán genuinas se sentían todas las personas que aparecían en pantalla, cada una con sus respectivas glorias y penas, despidiéndose del local que para muchas fue se segunda casa. Con excepción de la próxima, ninguna película del 2020 se sintió más viva. (Disponible en VOD).  

1. Lovers Rock

En tiempos cuando más necesitados nos vemos de recuperar el contacto humano, el director Steve McQueen nos obsequió la pieza más sublime de su impecable filmografía con los 68 minutos más perfectos que vi este año. Tras más de una década exponiéndonos a una serie de miserias, el cineasta británico pareció estar compensando con esta eufórica, sensual e incandescente celebración de ese tan primitivo placer de mover el esqueleto al ritmo de la percusión, ese que se torna aún más sabroso cuando se hace en compañía de muchas personas. En cualquier otro año, Lovers Rock sería uno de sus estrenos más destacados. En el 2020, tras nueve meses de encierro, ahogados en muerte, pestilencia y desasosiego, y exentos de experiencias comunales con todos esos amigos y desconocidos que tanto extrañamos, es un trabajo mayúsculo con un soundtrack cabrón. La secuencia en la que todos los invitados cantan a capela mientras bailan y la temperatura está tan elevada que las paredes literalmente empiezan a sudar, es puro éxtasis. Las dos veces que la vi (una detrás de la otra en la misma noche), sentí que me había colado en la fiesta del año y no quería que se acabase. Esta es la clase de experiencia trascendental que constata al unísono el poder del medio y la afirmación de su permanencia con nosotros, independientemente de la precaria situación que enfrentan los cines. Las películas son capaces de tantas cosas… y esta la vi en el momento oportuno. (Disponible en Amazon Prime Video)

Posted by Mario Alegre Femenías

Nacido en Puerto Rico y criado en el cine, Mario Alegre Femenías se desempeña como crítico de cine desde el 2003. Sus héroes cinematográficos incluyen a David Lynch, Akira Kurosawa, Studio Ghibli y Mr. Miyagi. En su tiempo libre disfruta de los juegos de mesa, los videojuegos y educar a sus hijos "on the ways of the Force".

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