Sundance: Rita Moreno recibe un documental digno de su altura

La actriz puertorriqueña queda ejemplarmente retratada en el filme de la cineasta boricua Mariem Pérez.

No hay nadie como Rita Moreno, no solo porque literalmente no hay quién se compare a este ícono de la pantalla grande, sino porque la actriz humacaeña pertenece a una generación de artistas de la era dorada de Hollywood de la cual desafortunadamente ya no quedan muchos integrantes entre nosotros. El documental Rita Moreno: Just a Girl Who Decided to Go for It, dirigido por su compatriota, Mariem Pérez Riera (Maldeamores), captura cabal y dignamente la magnitud de esta incandescente estrella en todas sus fantásticas facetas: como actriz, mujer, madre, activista y puertorriqueña. 

Con la picardía que siempre la ha caracterizado, Moreno se sienta frente a las cámaras para realizar un recorrido mnemónico a lo largo de su vida y carrera, desde que arribó en Nueva York junto a su madre en plena Gran Depresión, hasta su más reciente éxito en la críticamente aclamada -y tristemente cancelada- serie de Netflix One Day at a Time, que, a juicio de este y muchísimos otros espectadores, merecía al menos diez temporadas más. La ganadora del Emmy, Grammy, Oscar y Tony -tan solo una de 16 personas en la historia en obtener esos cuatro premios, conocidos como EGOT- se expresa con candidez y extrema sinceridad acerca de los momentos tan joviales como trágicos que le han tocado vivir durante sus 87 años. Escucharla hablar, más allá de ser un total deleite, es ser testigo de cómo la industria del entretenimiento y el mundo en general, ha cambiado tanto y, al mismo tiempo, no lo suficiente, desde la primera vez que la actriz apareció proyectada en la pantalla grande. 

Complementado con entrevistas a Gloria Estefan, Morgan Freeman, Eva Longoria, Lin-Manuel Miranda, Whoopi Goldberg, su hija, Fernanda Luisa Gordon, y otras caras famosas que ofrecen testimonios que constatan el legado de Moreno, el documental abarca todas las preguntas que uno pudiese tener acerca de la artista puertorriqueña. Ningún tema parecería ser tabú para “Rosita”, su apodo de niña, a quienes la mayoría de las personas conocerán por sus actuación en West Side Story, pero quizás jamás la han oído hablar de cómo fue víctima de abusos durante sus primeros años en Hollywood -desde hostigamientos hasta una violación-, o de su tumultuoso amorío con Marlon Brando, con quien tuvo un hijo que abortó. Se trata de alguien que estuvo ahí presente, a pies de distancia de él en el Lincoln Memorial, cuando Martin Luther King pronunció su discurso “I Have a Dream” en 1963, que vio con sus propios ojos a Gene Kelly cantar y bailar en la lluvia, que se ha mantenido constantemente activa en las luchas sociales, particularmente las que defienden los derechos de las mujeres. La figura de Rita Moreno trasciende los límites de la pantalla, y así lo subraya el film de Mariem Pérez al examinar a su radiante sujeto desde distintos ángulos y presentar todas las complejidades que la hacen quien es: “just a girl who decided to go for it”… y lo logró. Vaya que lo logró. 

Apuntes de Sundance – Día 2

Casualmente, los dos mejores trabajos que vi durante el segundo día de Sundance fueron documentales, el otro lo fue Summer of Soul (…Or the Revolution Could Not Be Televised), que marcó el debut como director de Ahmir “Questlove” Thompson, el baterista y líder de la agrupación de hip hop The Roots, quien nos transporta a Harlem, Nueva York, en 1969, para que veamos algo nunca antes visto. Al menos no si no estuviste ahí para vivirlo.

Se trata del Harlem Cultural Festival que se llevó a cabo durante varios fines de semana y en el que participaron múltiples leyendas musicales, tales como Nina Simone, Stevie Wonder, Gladys Knight y el boricua Ray Barreto, entre otros. Sin embargo, a pesar de haber sido extensamente filmado, el material estuvo guardado en un sótano por 50 años sin que jamás encontrara distribución. Thompson ensambla los mejores momentos y los matiza con la historia de los negros y otras comounidades margindas -como los puertorriqueños- en Estados Unidos, conectando la cruda realidad con la efusiva celebración musical que había permanecido inédita hasta ahora. Summer of Soul es fácilmente lo mejor que he visto en el festival hasta ahora. 

El viernes continuó con Cryptozoo, una inclusión que hice a última hora tras ver las reacciones en las redes sociales a esta singular película animada, una aventura psicodélica vista a través de un caleidoscopio en la que se combinan la política, el sexo y la mitología de manera surreal. Dirigido por Dash Shaw, el filme lo he visto descrito como Jurassic Park mezclado con Yellow Submarine y pinceladas de Tomb Raider (espero que se refieran a los juegos, no a sus adaptaciones cinematográficas), y aunque esto pudiese dar una idea de lo que pudiesen ver, la misma no le hace justicia. La trama gira en torno a una veterinaria que clandestinamente se dedica a rescatar “Cryptos”, criaturas mitológicas de diferentes culturas, que están siendo robadas por el gobierno de Estados Unidos para controlar a la población mediante la extracción de sus sueños. Porque un país que no puede soñar, no tiene futuro. Pocos filmes animados estadounidenses han aspirado a ser tan ambiciosos y únicos, especialmente en tiempos modernos. Nunca he experimentado con el LSD, pero supongo que imágenes como las que Shaw plasma aquí es a lo que se refieren cuando se habla de “tripear”. 

La velada concluyó en horas de la madrugada de hoy, sábado, con una doble tanda de cine bizarro que empezó con el nuevo largometraje del británco Ben Wheatley, In The Earth, producido, escrito y filmado durante el “lockdown” por el Covid-19 en Inglaterra. La pandemia está más que presente en esta película que asimila y manifiesta los horrores de estos tiempos de maneras que resultan tan efectivas como frustrantes. Wheatley evoca el terror folklórico de Kill List y la psicodelia de A Field in England -sus dos mejores trabajos- al perdernos en un bosque junto a una pareja que intenta dar con una doctora que investiga la cura para un mortal virus. Si bien hay mucho que admirar en su nueva propuesta -particularmente el “synth score” a cargo de Clint Mansell, el humor negro y el nivel de gore- y la dirección está muy buena, el libreto no es lo suficientemente cautivante como para sostener el misterio. 

Lo mismo podría decir del último filme que vi: Knocking, ópera prima de la directora sueca Frida Kempff, acerca de una mujer que, tras salir recientemente de un hospital psiquiátrico, comienza a escuchar golpes en su apartamento. Creyendo que provienen de una vecina que está siendo maltratada, la mujer intenta dar con la procedencia del ruido mientras recurre a las autoridades para solicitar que investiguen, pero estas cuestionan su sanidad mental. En su memorable debut directorial, Kempff trae a la mente el Apartment Trilogy de Roman Polanski, acerca de otras féminas que lentamente van perdiendo la cordura en un apartamento, pero aquí las cineasta aspira a subvertir la misma y al señalar cómo a las mujeres no se les cree cuando reportan abusos, tildándolas de mentirosas y/o histéricas. Sin embargo, aunque su meta es clara y la actuación protagónica de Cecilia Milocco está sólida, el mensaje que desea llevar se ve levemente socavado por la manera como diluye el misterio y -especialmente- cómo elige resolver el conflicto en el tercer acto en un claro ejemplo de cuando el subtexto se impone como texto y se pierde de vista la efectividad y coherencia narrativa. 

El sábado continúo “en Sundance” con On the Count of Three, Flee, John and the Hole, Eight for Silver, el nuevo documental de Rodney Ascher (Room 237), A Glitch in the Matrix, y el debut como directora de la actriz Rebecca Hall, Passing, protagonizado por Tessa Thompson y Ruth Negga. Mañana les cuento. 

Posted by Mario Alegre Femenías

Nacido en Puerto Rico y criado en el cine, Mario Alegre Femenías se desempeña como crítico de cine desde el 2003. Sus héroes cinematográficos incluyen a David Lynch, Akira Kurosawa, Studio Ghibli y Mr. Miyagi. En su tiempo libre disfruta de los juegos de mesa, los videojuegos y educar a sus hijos "on the ways of the Force".

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